Editorial

" Un primer paso ”

de:  Barbara Stocking, OXFAM Gran Bretaña, 17 de junio de 2008

La Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial que tuvo lugar del 3 al 5 de junio de 2008 en Roma fue un importante hito a la hora de afrontar la crisis alimentaria. Reconocer que hay un problema es el primer paso para resolverlo. Muchos líderes han reconocido la gravedad de la situación y la importancia de actuar, también mediante la inversión y ayuda a la agricultura después de 25 años de descuido. Algunos han prometido más fondos y, otros, más medidas. En estos tiempos inciertos, fue importante que la Conferencia reafirmara el compromiso mundial de enfrentarse al hambre y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. No obstante, la Conferencia no exigió los cambios radicales en las políticas que son necesarios en un mundo con un tremendo desequilibrio de poder. Oxfam no quiere ver únicamente la acción inmediata y concreta derivada de los compromisos efectuados en la Conferencia por los líderes mundiales, sino también cambios claros en las políticas económicas y comerciales que han conducido a la situación actual.

Tuve el honor de presidir el Foro de Organizaciones de la Sociedad Civil/Organizaciones No Gubernamentales como parte de la Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial, el 3 de junio de 2008. El Foro reunió a diversos representantes de grupos de agricultores y ONG de todos los continentes, quienes expresaron sus puntos de vista sobre la crisis y el futuro. El primer consenso alcanzado fue que los agricultores y otras poblaciones rurales no habían sido escuchados en el pasado, lo que explica algunos de los fracasos de las políticas empleadas anteriormente para enfrentarse al hambre y la pobreza. Aún había un fuerte sentimiento de que las voces de los pequeños agricultores, los pescadores, las personas que viven en los bosques, los pastores, los pueblos indígenas y, sobre todo, las mujeres, todavía no estaban bien representados en los actuales discursos y negociaciones. Además de la crisis económica, nutricional y ecológica, la situación actual fue descrita como una crisis de derechos humanos que requiere la aplicación de las perspectivas del derecho humano a la alimentación.

Al igual que todos los portavoces en el Foro, Oxfam cree que los formuladores de políticas deberían dar una prioridad absoluta a la producción alimentaria y a la agricultura en los países en desarrollo, y cómo se va a hacer esto es algo importantísimo para encontrar soluciones apropiadas y sostenibles al hambre. El potencial de la ciencia y la tecnología para conseguir incrementos de productividad ha recibido mucha atención en debates recientes, pero la mejora de la producción agrícola de forma que aporte desarrollo sostenible a los más empobrecidos del mundo requerirá algo más que tecnología. Para que la tecnología sea apropiada, los agricultores necesitan estar implicados en su desarrollo y los servicios de extensión y formación deben llegar a los componentes rurales más pobres. Las agricultoras se benefician tan sólo de un cinco por ciento de los servicios agrícolas de extensión en todo el mundo, pese a que son responsables de la mayor parte de la producción alimentaria de los hogares en la mayoría de continentes. La formulación de las políticas y estrategias de respuesta a nivel nacional tendrá que integrar, por tanto, los puntos de vista de los pequeños productores y de los pobres del medio rural, especialmente las mujeres, que no son únicamente los más afectados por la crisis actual, sino también los que tienen la solución. Ahora se renoce ampliamente que es a su nivel donde se encuentra el mayor potencial para el aumento de producción y productividad en la agricultura.
 
Después de haber escuchado a los líderes mundiales en Roma, el mundo necesita ahora que ellos empiecen a escuchar.