La Alianza Internacional Contra el Hambre tiene
un objetivo sumamente claro y sencillo: persuadir a los
ciudadanos de todo el mundo y a sus gobiernos para que
hagan de la erradicación del hambre y la malnutrición su
prioridad número uno.
¿No resulta absurdo que, cuando la humanidad ha logrado,
por primera vez en su historia, producir más alimentos
de los que necesita toda su población, una de cada ocho
personas no disponga de suficientes alimentos y que casi
una de cada tres esté malnutrida? Más absurdo aún
resulta el enorme derroche de comida, ya que entre un
tercio y la mitad de los alimentos comprados por las
familias en los países más desarrollados son tirados a
la basura sin ser consumidos.
La mayoría de las soluciones al hambre y la malnutrición
se conocen bien, han sido probadas y son baratas. La
mayoría de los gobiernos, simplemente, no las aplican en
una escala que se acerque a la dimensión real del
problema. Como resultado de este fracaso, millones de
personas, entre ellos numerosos niños, mueren
innecesariamente cada año.
Y a pocos parece que les importe……..
Garantizar una nutrición adecuada es la forma más
sencilla de permitir a las personas una vida en plenitud,
lejos de la agonía de no saber de dónde sacarán la
próxima comida y del miedo a una enfermedad continua y
una muerte temprana. Estos programas cuestan poco y se
financian a sí mismos en términos de crecimiento
económico, porque cuando la población está bien
alimentada puede desarrollar todo su potencial
intelectual y físico y contribuir así al desarrollo
social y económico de su comunidad y su país.
Si nuestra generación fracasa a la hora de cubrir la
necesidad más básica de la humanidad (la alimentación),
cuando existen los medios para lograrlo, seremos
condenados, con razón, por nuestros hijos como
insensatos y cortos de miras, por haber elegido las
prioridades equivocadas.
Asunto: dejemos de
desperdiciar alimentos: salvemos una vida
Le pedimos que se detenga un momento en
el Día Internacional de la Mujer (sábado 8 de marzo)
para pensar si puede hacer algo muy sencillo para
ahorrar dinero, ayudar a salvar la vida de alguien y
salvaguardar el medio ambiente. Lea esto y, si está
de acuerdo, ¡reenvíelo a todos sus amigos, mujeres y
hombres, a su restaurante favorito y a los
establecimientos donde compra sus alimentos!.
Realidades
1. Por primera vez en la historia de la humanidad,
el planeta puede alimentar a toda su población
(6.600 millones de personas), pero no consigue
hacerlo.
2. Uno de cada ocho seres humanos se enfrenta cada
día a la escasez de alimentos. Casi un tercio de la
población mundial padece malnutrición: casi tantos
por sobrepeso como por desnutrición.
3. La nutrición deficiente durante el embarazo y la
infancia provoca, innecesariamente, un tercio de la
mortalidad infantil en los países en desarrollo.
4. Este año la demanda de alimentos es temporalmente
superior a los suministros. Esto ha desembocado en
un brusco aumento de los precios de los alimentos.
5. Los altos precios de los alimentos representan
una estupenda noticia para los agricultores de todo
el mundo y estimularán una mayor producción en el
futuro. Pero por el momento las ganancias sobre los
precios están siendo controladas por los
especuladores.
6. Los altos precios implican también que millones
de personas pobres no pueden comprar los alimentos
para poder llevar, ellos y sus hijos, una vida
saludable: cuanto más alto es el precio, más gente
morirá joven o enfermará.
7. Una razón para el aumento de la demanda de
alimentos y de sus precios es el enorme crecimiento
de comida desperdiciada en los países desarrollados.
En EEUU, Canadá y algunos estados europeos las
familias desperdician entre un tercio y la mitad de
la comida que compran.
8. Este desperdicio resulta “criminal” porque, en un
mercado globalizado, la presión ascendente sobre los
precios acaba con la vida de personas.
¡Actúe ya!
1. Fíjese a sí mismo como objetivo el desperdicio
cero para los alimentos. No caiga en la tentación de
comprar y cocinar más comida de la que necesita;
almacénela en un lugar seguro antes de que se eche a
perder; deténgase y piénselo dos veces antes de
tirar alimentos comestibles, tal vez pueda preparar
una deliciosa sopa, un guiso, curry, un arroz, salsa
para la pasta, batido de fruta… ¡empiece hoy mismo!
2. Infórmese sobre cómo se puede acabar con el
hambre y detener el desperdicio de los alimentos
(entre en
www.iaahp.net).
3. Levante su voz para pedir a su gobierno que haga
todo lo posible para acabar con el hambre y la
malnutrición: es posible, y todos ganan. Más...