Alianzas Nacionales

- Lista de Alianzas Nacionales contra el Hambre: Azul: Existentes y Rojo: Organizando
La asociación de la AICH destaca la importancia de combinar los puntos fuertes de las organizaciones no gubernamentales y gubernamentales locales, nacionales e internacionales, las organizaciones de base, las organizaciones de servicios y religiosas, el sector privado y aquellas personas involucradas en la misión común de trabajar para lograr la erradicación del hambre y la pobreza. Al mismo tiempo, la AICH reconoce también que los mayores esfuerzos para erradicar el hambre y la pobreza deben realizarse en los países. Al proporcionar el foro para que gobiernos y sociedad civil trabajen unidos, las Alianzas nacionales pueden contribuir de forma signifi cativa a alcanzar los objetivos de la AICH.
Sin embargo, las Alianzas Nacionales deben crear primero sus capacidades en lo que se refi ere a promoción, rendición de cuentas, movilización de recursos y coordinación de programas
Estrategias
Cada alianza desarrolla su propia estrategia nacional, adaptada a las condiciones locales y en apoyo al desarrollo de programas nacionales. Las estrategias deberían incluir todos o algunos de los siguientes elementos:
• crear un sentimiento de compromiso nacional en torno a la erradicación del hambre, en el propio país y en el planeta, ofreciendo un marco en el que cada cual puede aportar algo;
• construir alianzas para aumentar el número de partes interesadas en la Alianza Internacional y comprometerles con acciones concretas para reducir el hambre;
• influir en la creación de marcos políticos, planes de acción y asignación de recursos para asegurar que todas las personas pueden ejercer su derecho a la alimentación, un proceso que debe prever la plena implicación y participación de los sectores más afectados directamente por la inseguridad alimentaria;
• diseñar las actividades de comunicación y eventos públicos dirigidas a sensibilizar sobre la necesidad de concentrarse en el hambre y la pobreza, tratando todas las materias que ello implica y poniendo de relieve el impacto de las acciones emprendidas para reducir el hambre y la pobreza;
• apoyar el monitoreo y seguimiento de los resultados obtenidos en la reducción del hambre a través de mecanismos como los informes nacionales sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio y los sistemas nacionales de monitoreo e información de la seguridad alimentaria;
• promover, coordinar y apoyar los programas de asistencia directa, ya sean nuevos o ya existentes, para el beneficio de quienes pasan hambre, que combinen medidas para la mejora de medios de vida sostenibles y acciones para ampliar el acceso a la alimentación;
• desarrollar vínculos y acuerdos recíprocos con otras alianzas nacionales, ya sea en la misma región o entre alianzas en países en desarrollo y en países desarrollados.
Para abril de 2009, 34 países han delineado ya sus respectivos planes estratégicos nacionales.
Directrices
Aunque no hay reglas fijadas para el establecimiento de las alianzas nacionales y aunque el impulso para formar una alianza puede venir de cualquier sector de una nación, el secretariado de la Alianza Internacional ha elaborado una serie de directrices útiles que ofrecen información sencilla sobre cómo formar, paso a paso, una alianza nacional. Estas directrices reconocen que las alianzas nacionales evolucionarán a ritmos diferentes y tendrán distintos enfoques y compromisos sobre diversas actividades. Por eso estas directrices incluyen también información sobre posibles composiciones de las alianzas nacionales, enumeran el tipo de actividades que deberían ser promovidas y facilitan jemplos de alianzas que ya existen.
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